POR LA DIGNIDAD DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS DE AMÉRICA

POR LA DIGNIDAD DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS DE AMÉRICA

12Octubreblog

Probablemente el dramatismo sociopolítico, cultural y de dependencia que enfrentamos obedece a la visión exclusivamente científico-técnica, apolítica y desacralizada del modelo de desarrollo engendrado en el seno de la revolución industrial. Este “modelo de desarrollo” fue introducido como una nueva manera de operación destinada a satisfacer las necesidades de la sociedad, al tiempo de mejorar la tecnología, la organización social, la economía y el medio ambiente. En esencia, su importancia radicaba en la edificación de relaciones armónicas entre el bienestar social, el medio ambiente y la prosperidad económica, sin marginaciones y con oportunidades.

Es necesario advertir que este “modelo de desarrollo” no ha sido coherente con el propósito espiritual del universo, las leyes de la naturaleza y el sentido cultural de los pueblos originarios de América Latina que siempre han vivido en armonía espiritual con el cosmos, desde mucho antes de la llegada de los europeos.

Históricamente en Guatemala, desde la colonia se ha experimentado un conjunto de conceptos, metodologías y políticas con el propósito de impulsar el “desarrollo” a través de programas y proyectos de corte indigenista, aculturadores, integracionistas, de ladinización y hasta la presente fecha de sostenibilidad, en prevalencia ideológica de dominio y de conversión a occidente de estos pueblos y culturas. En esta lógica, alcanzar el desarrollo equivale a dejar de ser maya.

Este tipo de “desarrollo”, no solamente ha sido creado con diseños globales que ignoran los contextos y saberes locales, sino, que además su desempeño no depende de la historia ni del contexto; ha sido un concepto desvirtuado de su origen teórico y llevado a la practica con intereses privativos de los llamados Estados Nacionales y de los centros de poder internacional.

En este sentido podríamos sugerir la edificación de un inédito concepto de desarrollo destinado a cesar los binomios/dicotomías que hasta ahora ha impedido nuestro propio desarrollo: dominación-dependencia; descontexto-contexto; lejano-cercano; monólogo-diálogo; tradicional-moderno; rural-urbano; campo-ciudad, riqueza-pobreza, etc., etc., por supuesto incorporando equilibrio entre la humanidad planetaria, entre las comunidades y, entre los seres humanos y la naturaleza.

Se trata de rebasar el individualismo, el afán de acumulación y enriquecimiento; superar el sufrimiento y buscar la correspondencia del buen vivir de los pueblos; en la solidaridad; en el compromiso; en el respeto por el cosmos; en el retorno a lo sagrado; en la recuperación de lo público y en la redefinición de la responsabilidad del Estado frente a la vida, la libertad y la dignidad de los pueblos y culturas; en un nuevo diálogo con presencia y sabiduría de los pueblos, a lo mejor pueda ayudarnos a redescubrir la magia de la vida.

12 DE OCTUBRE: por la descolonización del pensamiento

Laisser une réponse