INEPAS

Institute of Spanish Language and Social Aid Programs

Por Tamika Whitenack

Desde mi adolescencia he tenido ganas de aprender español. Crecí escuchando un poco de español porque mis padres lo hablan por sus trabajos y en mi ciudad, en California, hay muchos hispanohablantes. Por eso, es una buena idea saber el idioma, ya que es útil para comunicarse con las comunidades inmigrantes y también como una habilidad para el trabajo.

Además, pienso que el proceso de estudiar otro idioma tiene mucho valor para el crecimiento personal. Especialmente como una persona de los EE.UU quien habla inglés, aprender español es una manera de sentirse un poco incómodo y reconocer que los EE.UU no es el centro del mundo. Con todos estos sentimientos, quise viajar a otro país para estudiar español y estoy muy agradecida que eso fue lo que pasó. ¡Qué suerte, mi tiempo aquí en Guatemala ha sido tan bonito! Me alegra que INEPAS haya sido mi guía en Xela.

Mi experiencia no fue solo en aprender Español, sino también una oportunidad de intercambio intercultural y reflexión personal. Con clases al estilo 1:1, hablo mucho con mi maestra. Es bueno que practiqué así, y otro efecto es que nuestras conversaciones me dieron un espejo para mirar mi vida. Generalmente cuando conozco a nuevas personas en los EE.UU, ellos ya tienen un poco de contexto sobre mi vida porque nos conocimos por amigos mutuos, trabajo, o comunidades compartidas. Al contrario, en Guatemala nadie tenía ninguna información de mi historia. Por todo eso, me di cuenta de todas las cosas importantes de mi vida: lo que me caracteriza, mis valores, y mis deseos para el mundo. Por ejemplo, fue hermosa la historia de mi familia, los aspectos de las culturas china y japonesa que practicamos y aquellos que quiero recuperar.

Para mi, la comida está vinculada con la cultura y me gustó compartir nuestras tradiciones. Quiero mejorar mi conocimiento de la medicina natural de China y Japón, especialmente sobre las plantas. Aunque Guatemala no sea mi patria, he sentido una conexión más fuerte con mis raíces aquí. Otro tema común de nuestras conversaciones fue sobre la naturaleza y el medioambiente. Desde mi niñez, la vida me ha ofrecido tanto para desarrollar mi consciencia y amor a nuestra madre tierra. Cuando platico sobre mis experiencias, está claro que quiero dedicarme a un movimiento medioambiental y una vida en armonía con la naturaleza.

Llegué a Xela en un momento de confusión con respecto a mi lugar en el mundo, pero ahora entiendo mejor lo que me emociona y motiva. El contexto de Guatemala me ayudó en estas reflexiones. La historia del pueblo Maya refuerza mi respeto y admiración por las prácticas y perspectivas indígenas, especialmente en nuestra relación con la tierra. Estoy pensando mucho en mi responsabilidad como ciudadana de los EE.UU, cómo usar mis recursos para defender y proteger mis creencias.

Adicionalmente de todos estos pensamientos, los pasos del programa de idioma Español proveen muchas lecciones. Al principio, mi mente se cansó porque también la ciudad es una aula de clase, las calles y las tiendas tienen una inundación de palabras nuevas. Me gustó que hubiera muchas oportunidades para practicar, aunque a veces la cabeza se llena muy rápido. La inmersión fomenta el aprendizaje. Sin embargo, podría ser un reto para usar la mente constantemente, estuve muy cansada en mis primeras semanas de clases. Ahora, prefiero que mi cerebro se mantenga en ‘el modo de Español,’ intento leer libros y escuchar música en Español.

Ha sido divertido ser una estudiante otra vez – es mágico que el tiempo y la tarea se conviertan en los cables de la mente en una nueva capacidad. Es precioso que la prioridad del estudiante sea mejorar. Agradezco mucho el espacio para cometer errores y tratar otra vez y también la paciencia y humildad que requieren los estudios. La identidad del estudiante apoya una perspectiva abierta y nutre la curiosidad. Ha sido un gran placer conocer a otros estudiantes y maestros. Todos tienen una historia distinta, pero compartimos una buena actitud e interés en el intercambio cultural.

Para mí, estos encuentros muestran las diversas posibilidades en la vida. A pesar de todos los mensajes de la sociedad, hay muchísimas maneras de vivir y podemos romper con la narrativa dominante. Mi experiencia en INEPAS me da energía y esperanza para el futuro y para mi camino. Espero que otros estudiantes reciban tantos beneficios. Este capítulo de mi vida es único, y me ha sorprendido la profundidad de mi tiempo aquí y todo lo que ha cambiado o crecido en mi corazón y en mi mente. Ojalá pueda llevar conmigo estas lecciones para seguir buscando relaciones y comunidades con las que soñar y construir un mundo más hermoso.

En este proceso de aprendizaje y encuentro con otras formas de ver el mundo, también he comenzado a reflexionar sobre la profunda relación que las culturas humanas mantienen con la naturaleza. Para todos los seres humanos, es imprescindible comer para sobrevivir. Por esta razón, estamos profundamente vinculados con la naturaleza: las plantas nos dan nuestra alimentación. Cada cultura tiene una historia del desarrollo de sus cultivos básicos en concordancia con las plantas endémicas de sus regiones.

A mí me interesa no solo la dependencia física que recibe cada pueblo de sus cultivos básicos, sino también la relación que mantiene con ellos, especialmente dentro de su cosmovisión y su comprensión del mundo. Resulta interesante observar que muchas culturas poseen relatos de origen estrechamente ligados a su cultivo básico. Aprender sobre estos cultivos abre una valiosa ventana para comprender más profundamente una cultura.

En Guatemala, el maíz es el cultivo más importante, con sus raíces en el pueblo Maya. Hoy en día, vemos el maíz en la gastronomía de muchas formas, como las tortillas, los tamales, los atoles, y más. Es claro que el maíz enriquece la mesa de cada familia. Para el pueblo Maya, el maíz es una planta sagrada y su fuente de vida. La cosmovisión maya relata que los seres humanos fueron creados a partir del maíz, después de que los creadores intentaran formarlos primero del lodo y luego de la madera.

Estos primeros intentos no funcionaron, pero al fin los hicieron de maíz. Se dice que los cuatros colores de maíz representan elementos diferentes del cuerpo humano: rojo para la sangre, blanco para los huesos, amarillo para la piel, y negro para el cabello. Con toda esta importancia, el maíz llegó a ser un cultivo esencial en la cosmovisión y manera de vida para los Mayas. Su calendario corresponde al ciclo de siembra y cosecha del maíz, y a lo largo de todo su crecimiento se realizan ceremonias y eventos. El maíz no es solo alimento, sino un regalo de la tierra y un símbolo de conexión.

Además de esta historia de los Mayas en Guatemala, conozco otras culturas que tienen historias similares y un significado profundo de sus cultivos básicos. Por toda América, el maíz es muy importante, y muchas culturas indígenas hablan de su origen como un regalo de los dioses.

Esto se refleja, por ejemplo, en una leyenda de México que cuenta cómo Quetzalcóatl se transformó en una hormiga para conseguir el maíz y ofrecerle a la humanidad como sustento. Hay historias similares en otras culturas de Centroamérica, mientras la gastronomía y platos típicos de estos países están basados en el maíz. Adicionalmente, en esta región y la de Norte de América, se habla de la milpa o ‘las tres hermanas’: el maíz, el frijol, y la calabaza. Estas tres plantas se apoyan una a otra cuando se cultivan juntas; actualmente esta técnica va creciendo en popularidad en el mundo de la agricultura sostenible pero es una estrategia de la agricultura muy tradicional con raíces fuertes en muchas culturas indígenas.

Además del maíz, la yuca es otro cultivo importante en la América. En Brasil, la yuca se llama ‘cassava’ y se usa en muchos platos tradicionales. La gente indígena tiene un mito sobre este tubérculo tan importante. Se dice que la yuca brotó del suelo donde enterraron a una niña muerta, fue un regalo de los dioses al pueblo. Con todos estos ejemplos, es claro que los cuentos de los cultivos son esenciales para muchas culturas, a través de estas tradiciones orales la gente aprende a identificarse con la comida y los ecosistemas de su cultura y región.

Al otro lado del mundo, los pueblos de Asia tienen muchas leyendas sobre el arroz. En Japón, el arroz fue un regalo de la diosa del sol para el primer emperador. En China, hay cuentos de que animales como pájaros y perros trajeron el arroz para ayudar a los seres humanos a sobrevivir. En los mitos del Sur Pacífico, como Indonesia y Malasia, se dice que el arroz vino del cadáver de una persona o un dios. Aparte de la historia de su origen, hoy en día el arroz sigue siendo el alimento principal para la región de Asia; desempeña un papel grande en sus ceremonias y días festivos. Hay semejanzas con las culturas de África, con el arroz pero también con los granos de mijo y sorgo. En Hawaii, la malanga se considera como el hermano mayor de los seres humanos, la leyenda dice que la malanga fue el primer hijo de una diosa, pero nació muerto. Se convirtió en una planta para nutrir el segundo hijo, quien fue el primer hombre hawaiano.

Me interesa mucho aprender más sobre estas historias y las cosmovisiones porque nos regalan una perspectiva más vinculada con el mundo de la naturaleza. Es verdad que nuestros cuerpos están hechos de los alimentos que comemos, y estas leyendas destacan esta relación. Durante mi tiempo en Xela, aprendí más sobre la cosmovisión Maya y comía mucho del maíz. Era obvio que este cultivo es la columna de la dieta, cuando caminaba por las comunidades afuera de la ciudad había siembras de maíz por todos lados. Estoy muy agradecida que comía en las casas de familias en estas comunidades más rurales, era una experiencia especial comer tamalitos y tortillas que ellos han hecho con su propio maíz. Como viajeros, una manera para abrir nuestros ojos es aprender sobre los cultivos básicos para que podamos apreciar las plantas que dan nutrientes y vida a una cultura.

Ofrecemos clases a grupos preconstituidos. Contáctenos para más información.

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