NUESTRO MANIFIESTO
Una reflexión sobre el voluntariado, la solidaridad, el respeto y el compromiso con la niñez, la juventud y las comunidades
¿Quién ayuda a quién?
Introducción
En los últimos años, el voluntariado internacional, el turismo social y las experiencias de inmersión cultural han crecido considerablemente en distintas partes del mundo. Muchas personas viajan motivadas por el deseo de conocer otras culturas, otras realidades, contribuir de alguna manera como voluntarios o voluntarias y vivir una experiencia con sentido humano.
Junto con este crecimiento también han surgido importantes cuestionamientos sobre la forma en que determinadas realidades son narradas, interpretadas y difundidas, así como sobre el impacto real de algunas prácticas promovidas como “proyectos sociales”, cuyos resultados y alcances merecen una profunda reflexión.
Esto nos invita a considerar no solamente las buenas intenciones que suelen motivar estas iniciativas, sino también a examinar críticamente los conceptos, enfoques y prácticas que sustentan la solidaridad, el voluntariado, los proyectos sociales, las actividades comunitarias, los programas de apoyo al desarrollo y el intercambio cultural. Asimismo, nos lleva a preguntarnos cuáles son los efectos reales que estos programas e iniciativas tienen en la niñez, la juventud y las comunidades, y de qué manera contribuyen —o no— al fortalecimiento de su autonomía, dignidad y bienestar.
No buscamos señalar ni desacreditar a ninguna institución en particular. Existen diferentes formas de comprender el voluntariado, el intercambio cultural y el compromiso social. Muchas personas llegan a Guatemala con un deseo genuino de aprender español, compartir y contribuir. Ese deseo tiene valor y merece respeto.
Sin embargo, en la actualidad también existen programas de voluntariado de corta duración que son comercializados como experiencias de ayuda comunitaria. Aunque suelen estar motivados por buenas intenciones, con frecuencia se centran más en la experiencia del visitante que en las necesidades reales de las comunidades.
Actividades breves, como pintar una escuela, compartir una celebración o participar en una jornada puntual, pueden generar la sensación de haber producido un cambio significativo. No obstante, cuando estas acciones no forman parte de un proceso más amplio y continuo, su impacto suele ser limitado, ya que las necesidades y desafíos locales requieren acompañamiento, compromiso y trabajo a largo plazo.
También hemos observado que algunos programas centran sus esfuerzos en donaciones o actividades de corta duración que, aunque generan resultados visibles en el corto plazo, no necesariamente fortalecen las capacidades locales ni contribuyen a procesos sostenibles. Nuestra experiencia nos ha enseñado que los resultados más significativos se alcanzan cuando las acciones surgen de procesos participativos y responden a prioridades definidas por la propia comunidad.
Por ello, procuramos evitar enfoques que conviertan la pobreza en un escenario de aprendizaje para los visitantes o en una experiencia destinada principalmente a generar satisfacción personal, sin un beneficio significativo para las comunidades involucradas.
Visitar una escuela primaria durante unas horas, pintar una pared, romper una piñata, repartir dulces, entregar víveres o regalos puede producir momentos agradables y fotografías memorables. Sin embargo, creemos que vale la pena preguntarnos: ¿quiénes son los verdaderos beneficiarios de estas experiencias? ¿La niñez, los jóvenes y las comunidades, o quienes participan en ellas con el deseo de ayudar?
También consideramos importante reflexionar sobre una práctica frecuente en algunos espacios: el uso de imágenes de niños, especialmente en contextos de pobreza, como estrategia de promoción.
Las imágenes de niños, jóvenes, mujeres o personas en situaciones de vulnerabilidad suelen despertar emociones y atraer estudiantes o voluntarios. No obstante, consideramos que la niñez, la juventud, las mujeres y las comunidades merecen ser tratadas con dignidad y respeto, y no convertirse en herramientas de mercadeo emocional.
Compartir con los niños, las niñas, los jóvenes y las comunidades implica algo mucho más profundo: escuchar, aprender, comprender sus procesos históricos, sociales y culturales, y reconocer las causas que los han llevado a enfrentar diversas condiciones de desigualdad, exclusión y pobreza.
La experiencia de INEPAS
Por esta razón, en INEPAS hemos optado por un enfoque diferente. Nuestros proyectos han sido concebidos para contribuir al bienestar y fortalecimiento de las comunidades, y no como actividades orientadas principalmente a proporcionar entretenimiento, experiencias emocionales o sentimientos de satisfacción personal a los estudiantes. Nuestro propósito es promover procesos de aprendizaje, intercambio y colaboración que generen beneficios reales y sostenibles para las comunidades participantes.
Al mismo tiempo, los estudiantes constituyen un pilar fundamental para nuestra institución. Su participación en los programas de estudios de español contribuye a la sostenibilidad de iniciativas educativas, sociales y comunitarias que benefician a niños, niñas, jóvenes y sus familias.
Las paredes y los pasillos de INEPAS no están cubiertos de fotografías de niños. No queremos faltar al respeto a las familias con las que trabajamos, ni tampoco pretendemos apelar a las emociones de nuestros visitantes.
Además, no llevamos regalos ni dulces a los niños; eso se lo dejamos a Santa Claus. Creemos que el desarrollo sostenible se construye fortaleciendo capacidades, oportunidades y relaciones de respeto mutuo. No promovemos el paternalismo ni experiencias donde las realidades sociales se conviertan en productos para el consumo emocional o turístico.
Buscamos encuentros humanos capaces de transformar la manera en que vemos el mundo y nos relacionamos con los demás.
La filosofía de INEPAS ha sido construida a partir de años de trabajo educativo, investigación social, acompañamiento comunitario y defensa de los Derechos Humanos. Estas experiencias han dado forma a una visión basada en el respeto, la dignidad y la comprensión profunda de los procesos sociales, históricos y económicos que atraviesan las comunidades.
Si le interesa conocer nuestras actividades comunitarias, contamos con un archivo en línea donde puede ver fotografías y videos:
- UNESCO: La Escuela de Choquiac (video)
- INEPAS y Pacific University (video)
- INEPAS en 10 minutos (video)
- Nuevo laboratorio de computación
- Galería fotográfica
Conclusión
Quizá el sentido más valioso del intercambio humano no está en la ayuda inmediata que se cree ofrecer, sino en la transformación interior que puede surgir cuando aprendemos a mirar al otro con respeto, dignidad, conciencia y humanidad.
Y, al final, quizá la pregunta más importante sigue siendo:
¿Estamos contribuyendo al bienestar y al fortalecimiento de los niños, niñas, jóvenes y las comunidades, o estamos reproduciendo formas sutiles de desigualdad bajo el lenguaje de la ayuda y la solidaridad?
María Antonieta Ixcoteyac Velásquez
Coordinadora General
INEPAS